Golpe a la emigración juvenil

El pasado 11 de noviembre, Alemania obtuvo luz verde para denegar ayudas sociales a los extranjeros que se trasladen al país sólo para beneficiarse de su Estado de bienestar, tras confirmar el Tribunal de Justicia de la Unión Europea que los Estados de la UE no están obligados a sostener a los ciudadanos que no ejerzan ninguna actividad económica en su nación de acogida.

El economista, 23 de Diciembre de 2013 |ver artículo

Hay que esperar a ver cómo esta decisión puede afectar a los casi 13.000 españoles registrados el pasado mes de julio en Alemania, beneficiarios todos ellos de las ayudas sociales conocidas como Hartz IV (por estar desempleados o por subsistir con minijobs). Otros países, como Reino Unido, se han hecho eco de la situación, y su primer ministro, David Cameron, ya se ha mostrado a favor de la sentencia.

En España, no hace tantos años había personas que rechazaban un empleo que estuviera a más de 30 kilómetros de su domicilio, como si aceptarlo vulnerara sus derechos más fundamentales. Lamentablemente, hoy son muchos, especialmente entre los más jóvenes, los que se ven obligados a emigrar a otros países para buscarse la vida ante las difíciles circunstancias laborales en nuestro país, y a pesar de ser la española una población que tradicionalmente se ha caracterizado por la baja movilidad geográfica y un conocimiento muy escaso de idiomas.

Según el Infome Injuve sobre La emigración de los jóvenes españoles en el contexto de la crisis, entre 2007 y 2013 aproximadamente 341.000 jóvenes emigraron a otros países. Entre los favoritos, Reino Unido, Francia y Alemania. Desde entonces, ríos de tinta han corrido con experiencias desilusionantes de jóvenes que relataban su más absoluta decepción al encontrarse con barreras infranqueables por vencer en países como Alemania, donde con un exceso de titulitis para ejercer en cualquier profesión (no olvidemos el arraigo en la cultura alemana de la formación profesional titulada para ejercer un oficio) y unas elevadas y lógicas exigencias de dominio del idioma alemán (el inglés no es lengua oficial en Alemania, por si queda alguna duda), sumado a diferencias culturales importantes, no han sabido colmar las expectativas de elevado desarrollo profesional que nuestros jóvenes, la gran mayoría altamente cualificados, albergaban. Parte de ellos ha tenido que regresar antes de lo previsto.

Sin embargo, más que quedarse de brazos cruzados o trabajar de forma precaria en España, ¿no es mejor hacerlo en otro país? Vivir y trabajar en el extranjero es una experiencia de vida, que marca para siempre. Hay quien lamenta la fuga de cerebros y la marcha de gente joven formada en nuestras universidades. Sí, es verdad, es una lástima tener que irse por la complicada situación del mercado laboral español, pero cabe pensar que es una oportunidad de oro para ellos. Pero mejor que no regresen ahora, pues por más que surjan tímidos signos de recuperación en España, la precariedad laboral sigue siendo desoladora. Mucho me temo que el panorama tardará en cambiar y difícilmente estos jóvenes volverán a vivir lo que vieron en casa de sus padres. Con un poco de suerte hasta se les habrá olvidado y vendrán con aires nuevos.

En conclusión, en un mundo cada vez más global no podemos remar a contracorriente. La experiencia internacional será necesaria en cualquier CV que se precie y emigrar, aunque siempre ha existido, estará cada vez más a la orden del día. Una emigración que podrá resultar más o menos exitosa, pero en el fondo, una experiencia de la que extraer algo positivo para el desarrollo personal y profesional.

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