Marca personal: ¿le precede o le oscurece?

Hace meses me extrañó mucho cuando un conocido me comentaba que se había quedado muy sorprendido al ver que yo tenía un blog de temática profesional. No tanto porque no me viera capaz de tenerlo –menos mal que el comentario no iba por aquí–, sino porque no entendía cómo la empresa para la que trabajaba en el momento en que lo creé me había permitido tenerlo en su día.

Poseer un blog bien construido y aportarle contenido de forma regular puede ser una herramienta clave para desarrollar una buena marca personal, especialmente si puede difundir su contenido por redes y llegar a grupos de interés. Le permite posicionarse como experto en ciertos temas de la profesión y considero que, adicionalmente, la empresa se beneficia si el contenido tratado va en línea con la estrategia empresarial. Esta es mi opinión.

La marca personal debe ser coherente con la estrategia empresarial y en ningún caso contradecirla

Sin embargo, mi conocido me insistía en que tener un blog similar estaría mal visto en su compañía, pues ésta lo interpretaría como que el trabajador no se dedica a ella en cuerpo y alma.

Esta conversación no deja de ser anecdótica, pero refleja un ejemplo sobre cómo algo que aparentemente cualquiera diría que sería beneficioso, puede volverse en contra de una persona.

Se habla mucho de marca personal desde hace tiempo y especialmente en los últimos años. Existen expertos que de forma muy acertada ayudan a las personas a desarrollarla y sacarle partido.

Los comentarios de empleados con una marca personal fuerte pueden influir más en el público que los resultados de las acciones de marketing

Considero que tener una buena marca personal es muy positivo, tanto para el empleado (que de forma egoísta contribuye a mejorar la propia empleabilidad) como para las empresas, pues les ayuda a posicionarse: los comentarios de empleados con una marca personal fuerte pueden llegar a influir más en el público que los resultados de las acciones de marketing más complejas.

Sin embargo, pocos hablan de los riesgos de tener esta marca personal cuando se trabaja para una empresa. Mencionar la palabra riesgo puede llegar a sonar incongruente, porque, en ocasiones, uno de los factores por los cuales se ha elegido a un candidato y no a otro es precisamente que su marca personal ha sumado como un punto positivo y se ha valorado especialmente en el proceso de selección.

Entonces, ¿por qué estamos hablando de riesgos? La empresa debería estar entusiasmada, ¿no?

No olvidemos que las compañías las forman las personas que conviven en estructuras que, de algún modo, acaban siendo como grandes familias: con sus opiniones, sus egos, sus amores y sus odios, sus envidias y su particular cultura.

No todo el mundo hace una lectura positiva de la marca personal de un empleado

Las relaciones entre los miembros de las empresas pueden ser tremendamente complejas y no todo el mundo hace una lectura positiva de la marca personal de un empleado, ya sea de un recién llegado o de un compañero que ya lleva un tiempo trabajando y que, de repente, empieza a despuntar con su marca.

Tres consejos básicos le ayudarán a minimizar los riesgos que comentaba:

La marca personal debe ser coherente con la estrategia empresarial, debe ir en su línea y en ningún caso contradecirla. De este modo, será más fácil mostrar a la empresa los beneficios que le está aportando.

Informe al departamento de marketing y/o comunicación. Por lo menos, inicialmente, establezcan las reglas del juego para que todos los esfuerzos vayan coordinados, sintiendo que ambos avanzan hacia un objetivo común.

Si está participando en un proceso de selección, intente averiguar qué opina la empresa sobre el hecho de contratar a un empleado que explota su marca personal. Si culturalmente no es algo muy bien recibido y se puede llegar a interpretar como perder tiempo de trabajo –cuando en realidad no es así–, decida si desea sacrificar su marca personal por esa empresa e incorporarse o bien si ése no es un lugar donde trabajar para usted.

Lo importante es tenerlo claro y ser coherente con la decisión y posteriores acciones que realice. Es verdad que a veces no es fácil captarlo en una entrevista, pero, por lo menos, es importante exponerlo para evitar malentendidos en un futuro.

Y sobre este último consejo, alguien podría preguntarse: “¿Y qué hago si no les parece bien? ¿Sacrifico mi empleabilidad presente –la oportunidad que tengo delante– por mi empleabilidad futura, que puede mejorar si continúo trabajando mi marca personal?”

Le contesto: “Yo no soy usted, no puedo decidir en su nombre, solamente le deseo que nada ni nadie le robe su marca personal. Si está reflexionando sobre ello, ya ha dado el primer paso”.

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